Ya es raro en plena campaña electoral coincidir con Zapatero y Rajoy, pero peor sería hacerlo con Bush, Sarkozy o Merkel. Lo de Kosovo es un despropósito, fruto de un conflicto entre nacionalismos de signo diverso, algo que siempre suele acabar mal. Aquí a los que más entiendo, aunque no comparta sus posiciones, es a los directamente afectados. A los albanokosovares, no me extraña que no quieran seguir en una Serbia nacionalista en la cual siempre serán una minoría perseguida; pero también a los serbios que claman contra la independencia, porque sienten que les toman el pelo. Mucha apelación a la legalidad internacional para bombardearles y para privarles de la administración de Kosovo, pero ahora se la pasan por el arco del triunfo reconociendo una independencia unilateral que viola claramente el sacrosanto principio de la integridad territorial.
Y también entiendo, por desgracia, a Bush y los suyos. Desde la época de Wilson a los Estados Unidos les encanta que Europa cada vez se trocee más y más. Arden en deseos de reconocer a cualquier nuevo país que se independice. Pueden estar seguros los independentistas vascos o catalanes que si algún día consiguen la independencia los gringos serán los primeros en mandarles embajador. Entiendo que a los americanos les interesa dividir al rival, y por eso aplican a los demás un democrático principio de las nacionalidades que se cuidan mucho de aplicar en su casa. Ahí tenemos lo expeditivos que fueron con los estados del Sur cuando se separaron, cómo machacaron a las naciones indias que pretendieron vivir a su aire, o cuánto les cuesta respetar la soberanía de sus vecinos, se llamen México, Puerto Rico o Cuba.
A los que es más difícil de entender es a los líderes europeos que se empeñan en hacer seguidismo de los Estados Unidos. Me refiero a Alemania, Francia o Gran Bretaña. Vale, hacen cálculos de ganar posiciones a corto plazo; pero puede ser hambre para mañana.
Este es el ¿último? paso de la deriva que ha llevado el centro y este de Europa tras la caída del régimen soviético, donde el vacío ideológico fue llenado de forma oportunista por el nacionalismo más populista. El nacionalismo que se ha ido cargando uno a uno todos los estados federales que existían por allí; no en balde, federalismo y nacionalismo son perfectamente incompatibles, porque al pluralismo étnico dan soluciones contrapuestas. El federalismo, pacto y convivencia; el nacionalismo, separación y limpieza étnica más o menos descarada para edificar estados homogéneos y uniformes.
Y el colmo de la incongruencia sobre el tema de Kosovo son "nuestros nacionalistas", leáse PNV, EA, Nafarroa Bai, ERC, etc. Qué contentos están. Lo que sucede es que hace poquitos años también daban brincos de alegría con el asunto de Quebec, cuando el Tribunal Supremo de Canadá dijo que tenía derecho a separarse con una mayoría clara, a una pregunta clara, pero siempre y cuando fuera mediante un proceso de negociación, con participación de las minorías y dentro de los cauces constitucionales. O se mira a Quebec, o se mira a Kosovo. Pero mirar al tiempo a los dos como precedentes supuestamente válidos es puro oportunismo.
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Lo de Kosovo
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Re: Lo de Kosovo
de
Anónimo
el sáb 23 feb 2008 13:50 CET | Link permanente
No es fácil lo de Kosovo.
Hace apenas 9 años tuvimos allí (en medio de nuestra europa) unos gravísimos episodios de limpieza étnica. Y, para ser sinceros, hay que reconocer que no sé qué habría pasado si eeuu no toma la iniciativa. Dónde habría llegado todo con la falta de decisión del resto (entre ellos los europeos) por intereses contrapuestos. No es que me haga mucha gracia el papel de los americanos, pero igual a eeuu no sólo le interesa de forma oculta la desmembración de europa. América no es bush. E igual tampoco son los únicos que actuan por intereses. Trackbacks
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