Bueno, ya nos vamos aclarando. Ya tenemos unas normas sobre "Método y ordenación del debate de los documentos para la IX Asamblea General de IU" que ha aprobado la Presidencia Federal. La cosa cada vez va a mejor (los que no capten ironías, que aquí lean "peor"). Ya era fuerte que al proceso asambleario no fuera un documento sino tres, en infracción del sentido común y de las "Normas de la IX Asablea Federal de IU" que aprobó el Consejo Político. Pues resulta que no solamente tres, sino que habrá más, "podrán defenderse y debatirse aquellos otros que, avalados por un mínimo del 25 % de los presentes en cada asamblea con derecho a voz y voto, sean presentados". Así que al final del proceso de asambleas locales, provinciales y de federación nos podemos encontrar con una docena, o dos docenas, de documentos a debatir. Bueno, debatir es un decir; ya nos dicen que las votaciones son orientativas, porque los tres documentos presentados al Consejo Político van a la Asamblea Federal de todas todas, el paseo por las asambleas locales, provinciales y de federación es para que les de el aire, porque las votaciones solamente son orientativas, o sea que ya está decidido casi todo. Y cada documento, claro, con sus correspondientes enmiendas; que se supone que entrarán al debate las que tengan un apoyo de al menos el 25 % en la asamblea de federación (digo se supone porque así lo decían las Normas aprobadas por el Consejo Político Federal, pero a lo mejor tampoco se aplica, vaya usted a saber), o tal vez no porque nos dicen que las enmiendas se entregarán a la ponencia de cada documento, que el 6 de noviembre presentará el documento definitivo; o sea, que podrá hacer de su capa un sayo y aceptar las enmiendas que tenga a bien al margen de lo que se haya votado por ahí.
Y cuando se abra por fin la Asamblea Federal, pues a saber qué pasa con los documentos. ¿Se somete cada uno a votación, a ver cuál sale? ¿Por mayoría simple, o por mayoría absoluta? ¿Se debaten antes las enmiendas de todos los documentos, o se tiran a la papelera las de los documentos que sean rechazados y sólo se debaten las enmiendas del documento que se apruebe, o no se debate ninguna enmienda porque las ponencias ya han decidido? Y en este concurso de documentos en que se ha convertido la Asamblea Federal, ¿dónde quedaron los principios de consenso y de elaboración colectiva que tenemos en los Estatutos?
La elección de los delegados también constituye un chiste. Resulta que podrán presentarse "listas asociadas a cada documento". O sea, cada documento con sus delegados, que acuden a Madrid no a debatir documentos y enmiendas sino a defender su documento. Bueno, pues ahorrémonos la Asamblea Federal; cuando se sepa qué documento tiene más delegados, ya sabemos quién ha ganado el concurso. Se aclama y vitorea y a otra cosa.
El procedimiento está pensado con los pies para, en ver de avanzar hacia la unidad interna y la recomposición de la organización en torno a un proyecto común, mantener la división y las espadas en alto. Como escribí hace algún tiempo, la crisis de IU tiene causas internas y causas externas (las mismas que afectan a la izquierda en casi toda Europa). Con las segundas la cosa está difícil y la lucha es a largo plazo; pero si no abordamos las primeras, que son las que tenemos más en nuestra mano, apaga y vámonos. Y el principal problema que tenemos es el del continuo enfrentamiento interno que consume todas nuestras energías y destroza nuestra imagen hacia el exterior.
El último penoso episodio de este desmoralizante proceso asambleario es el tema de los censos. Si los órganos (in)competentes no hicieron sus deberes al ser incapaces de aprobar un documento y solo uno para el debate, como disponían las normas, se cubren de gloria no siendo capaces de consensuar el censo. Todos sabemos que los censos utilizados hasta ahora tienen más trampas que una película de chinos; un paso esencial para recomponer la organización y hacer una Asamblea seria era depurarlos y consensuar uno aceptable para todo el mundo. Ya era sospechoso que en las reuniones de la Comisión Unitaria se haya hablado de aprobar algún censo mediante "acuerdo político". Pero que el censo de la Asamblea se apruebe por mayoría y no por consenso, teniendo en cuenta que es un censo que no se ha expuesto en las asambleas locales por lo cual nos lo tenemos que creer por artículo de fe, puede entenderse como que hay una mayoría que ya está amañando el resultado.
Claro que todavía hay solución; si va a haber varios documentos y diversas listas asociadas a cada documento, a lo mejor podíamos utilizar varios censos, y que cada lista decida, además de con qué documento va, con qué censo quiere ser votada. Con lo que llevamos andado hasta aquí un pasito más de surrealismo ni se notaría.
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